Porque si, lo que encontramos era una verdadera joya. Ubicado en el Puerto Olímpico al lado del mar, con vistas al Hotel Arts y la escultura Pez, encontramos una terraza en la azotea del hotel, muy cómodo con una piscina y unos camareros amables con ganas de servir. Bebidas con precios razonables y todo en un ambiente muy relajado y acogedor. Tengo ganas de volver cuando hacer un poquito menos frío!
Si la terraza de la azotea esta cerrada, visita las terrazas amplias en la planta baja, parecen tan acogedoras como lo de arriba.
Puntuación 4/5 (solamente porque no quiero establecer un precedente de puntuaciones altas para la temporada!)